
Los promotores, por boca del presidente del comité de empresa, Suso Junquera, que fue quien primero se dirigió a los presentes una vez llegados todos a la Glorieta de Quintiliano, adelantaron que no iban a dar cifras, señalando que «somos muchos». Quienes sí ofrecieron cifras oficiales fueron la Policía Municipal y la Guardia Civil, quienes calcularon en 2.500 el número de personas participantes en la manifestación.
Sea como fuere y con la dificultad añadida para el cálculo del predominio de los paraguas, sí se puede señalar que habiendo partido de la plaza del Raso la manifestación tres minutos después de las 19.00 horas, la marcada para el inicio, los últimos en llegar al punto final delante del Ayuntamiento lo hicieron cuando eran casi las 19.25 horas.
A lo largo del recorrido, que abría una pancarta con el lema 'Salvemos tu hospital' y que era portada por empleados del mismo, se fueron produciendo gritos críticos, como cuando se coreaba 'Sinvergüenzas, sinvergüenzas' o reivindicativos a favor de una sanidad pública sin olvidar el 'luego diréis que somos cinco o seis', casi imprescindible en cada manifestación.
Una vez que el personal estaba delante de la Casa Consistorial, Junquera se dirigió a todos para agradecer la participación «a pesar de la lluvia», para pasar a informar de que lo que los trabajadores del centro sanitario pretenden es «que se garantice formalmente y por escrito el mantenimiento de los servicios sanitarios especializados que se prestan en el Hospital de Calahorra a la Rioja Baja, con la misma extensión y recursos como se viene haciendo hasta la fecha».
Junquera no obvió que «quienes trabajamos en la FHC hemos sufrido una reducción superior al 35 % de nuestro salario en los últimos 30 meses y un empeoramiento notable de las condiciones de trabajo, y no hemos convocado por ello ninguna manifestación, hemos seguido trabajando con profesionalidad porque vuestra salud nos importa más que nuestros sueldos, aunque a algunos esto les suene a chino».
Tras mostrar la desconfianza, con cifras, sobre el futuro 'centro sociosanitario' y sus bondades en cuanto al número de empleados y el ahorro que pueda significar, recordó que «solo pedimos que el Gobierno de La Rioja se comprometa por escrito a mantener la atención prestada en la FHC, nuestros servicios, con la misma extensión, medios y calidad que en la actualidad; es decir, manteniendo los mismo recursos humanos y materiales que hasta ahora», indicando que «no vale con apelaciones genéricas a garantizar el 'mantenimiento de la calidad' u otras expresiones vacías».
Concluyó indicando que «gracias a vuestro apoyo demostrado hoy, el lunes vamos a estar otra vez en la Consejería de Salud para, con más firmas de las 11.257 que llevamos ayer, insistir en la petición para que el consejero nos reciba y nos cuente la verdad de lo que quieren hacer».
A continuación intervino Ernesto Sáenz Enciso, como ciudadano que participó en la reivindicación de la construcción del hospital en la década de los 80 del siglo pasado, quien además de recordar que el hospital se había conseguido tras muchos meses de exigirlo a las autoridades, también incidió en otros logros y decepciones sufridas en la ciudad y en Rioja Baja con otras cuestiones.
«Dicen que es para mejorar para lo que quieren hacer esta modificación y poner en manos de una empresa la gerencia del hospital, pero yo digo, si van a ir 150 personas al paro, difícilmente van a poder mejorar el servicio», señaló Sáenz Enciso.
Más tarde tomó la palabra Jesús María Ramírez, en nombre de los trabajadores, para relatar someramente sus vivencias sobre el centro hospitalario, desde que «siendo un chaval recuerdo haber asistido a manifestaciones pidiendo el hospital», hasta que ya profesional de Enfermería, «he acabado como trabajador en el centro».
También intervino un representante de la asamblea de estudiantes de la ciudad, para mostrar el apoyo a los trabajadores del hospital «como ellos nos han venido apoyando a nosotros, porque queremos que la Enseñanza y la Sanidad sigan siendo públicas y sin recortes, y no que las conviertan en un negocio».
La despedida y disolución de la concentración tuvo como broche la calificación como «héroes» que hizo Junquera de los presentes, y un «vamos a ganar» coreado por los todos.
