
Ademas el aumento del coste de los medicamentos, tendrá como efecto , especialmente en los pacientes crónicos, una actitud de reserva y retraimiento en el consumo de fármacos. Esta actitud hará disminuir la eficiencia clínica de los tratamientos y por tanto incrementará las hospitalizaciones y el agravamiento de las dolencias. Los costes sanitarios de este efecto de retracción del consumo, serán muy superiores a los ingresos por la aplicación del mismo (El copago sanitario y la desigualdad).
La cantidad que el gobierno espera recaudar con el nuevo copago farmacéutico oscila entre los 1500 y los 1900 millones de Euros. La cantidad que se ahorría si se estableciese el sistema de subasta pública entre las farmacéuticas, que ha establecido la Junta de Andalucía, para todo el Estado; ascendería a una cifra muy similar (entre 14000 y 1600 millones de euros) a aquella que se quiere recaudar con el nuevo copago. Con tres diferencias notables: primero los costes de transacción de la subasta son mínimos, el efecto de retracción en el consumo cero y los costes derivados de la medida se trasladarían directamente a las plusvalías de la industria farmacéutica (por disminución de los precios) y no al bolsillo de los pacientes (por aumento del precio de la receta). Paradójicamente el gobierno del PP, apoyado por la patronal farmacéutica, ha recurrido ante el TC la norma andaluza de subasta de medicamentos por supuesta violación de competencias del Estado central.
El Consejo interterritorial del 18 de marzo de 2010, ya desarrolló iniciativas de control del gasto sanitario que, sin dañr la salud ,ni recortar derechos , permitieron ahorros en los presupuestos sanitarios de las Comunidades Autónomas que superaron los 5.000 millones de euros. Los Reales Decreto Ley 4/2010, 8/2010 y 9/2011 rebajaron el gasto farmacéutico en un -8,6% interanual en toda España.
Todo esto demuestra que el fin del copago no es disminuir el gasto farmacéutico, ni hacer más eficiente nuestro sistema de salud sino ir minando la naturaleza pública del sistema sanitario. De esta forma se le va abriendo las puertas a una progresiva privatización. Esquilmando a los pobres (recortes sanitarios) y presionando a las clases medias (copago) , la tentación de las mayorías sociales de volver su cara hacia la sanidad privada es algo más que una posibilidad. De esta manera el sistema de salud público quedaría reducido , al modo de la antigua beneficencia , a un taller de reparación de pobres en buen estado.
