
La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid lleva este jueves a Consejo de Gobierno dos medidas con las que pretende contribuir a la eficiencia y al ahorro dentro del sistema sanitario regional, en la línea marcada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
La más significativa se refiere a la externalización paulatina de los servicios no asistenciales, en un proceso de reordenación de los recursos, que se centralizarán, pero no bajo un modelo PFI. Son los servicios de lavandería, cocinas y mantenimiento. En concreto, se extinguen 23 categorías que existen en la actualidad dentro del Servicio Madrileño de Salud, como son albañil, calefactor, carpintero, cocinero, conductos de instalaciones, controlador de suministros, costurero, delineante, electricista, encargado de equipo personal de oficio, fontanero, fotógrafo, gobernanta, jardinero, jefe de taller, lavandera, limpiador, mecánico, operador de máquina de imprimir, peón, peluquero, pinche, pintor, planchador, tapicero y telefonista.
Esta externalización ya es un hecho en algunos hospitales, como los de Leganés y Getafe, que funcionan con la cocina externalizada desde su creación, fechada durante la etapa de gobierno socialista en la Comunidad de Madrid. Se prevé que sólo en cocina y lavandería se ahorre durante 2013, con esta nueva reordenación, 20 millones de euros.
La segunda es la aprobación de una tasa de 10 euros por duplicación de tarjeta sanitaria para casos de pérdida o rotura. Es algo que ya sucede en otras comunidades como Baleares, Galicia y Comunidad Valenciana. En esta última han cifrado en 900.000 euros anuales lo que invertía la Consejería de Sanidad en reponer las tarjetas extraviadas.
