El Gobierno Británico, su pionero, ya no cree en el Sistema de Financiación Mixta de Hospitales [que nos imponen Madrid]

Por Marc Roche (Le Monde) (fuente: CAS Madrid)
Mediante el sistema PFI, creado por el gobierno conservador en 1996, el sector privado construye y explota hospitales por cuenta del Estado...
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Publicado el 03 de Diciembre de 2008  |  330 visitas
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Reino Unido, el país pionero en la Iniciativa para la Financiación Privada (PFI), sistema de financiación para la renovación de los antiguos hospitales, parece tener problemas. La reciente decisión del gobierno Blair de reconsiderar la mayor obra hospitalaria de este tipo, el Hospital Barts/Royal London, con un presupuesto de 1,15 mil millones de libras (1,68 mil millones de euros), ilustra una inquietud creciente ante la escalada del coste para el gobierno de estos mega-proyectos de financiación.

“Esta privatización encubierta de los hospitales significa una vuelta a las peores prácticas del siglo XIX. La transferencia de los gastos de infraestructuras del nivel nacional a las instituciones locales, mediante los consorcios hospitalarios, obliga a estas últimas a reducir su presupuesto sanitario”, declara indignada Allyson Pollock, directora del Centro Internacional de Política de Salud Pública de Edimburgo.

La paralización, hace dos años, de la reforma del hospital St Mary Paddington, la quiebra del Queen Elizabeth de Woolwich y del principal hospital de Greenwich, así como el cierre de 12.000 camas desde la llegada al poder de los laboristas en 1997, testimonian el mal funcionamiento de un sistema que se presentó como modélico en numerosos países, como Francia.

Mediante el sistema PFI, creado por el gobierno conservador en 1996, el sector privado construye y explota hospitales por cuenta del Estado. La devolución de la deuda de los hospitales se realiza de forma escalonada durante un período de veinticinco a cuarenta años. Esta deuda, que incluye una parte a interés variable, afecta tan negativamente al presupuesto operativo de los hospitales que sus ingresos, asegurados por el Estado, dependen de la consecución de objetivos establecidos en función del número de pacientes atendidos.

Proyectos bloqueados
Según la Tesorería, los PFI permiten al Estado llevar a cabo un ambicioso programa de inversiones sin tener que aumentar la deuda nacional. A fecha de hoy, están operativos treinta y ocho hospitales PFI. También han sido aprobados cuarenta y dos proyectos, con un presupuesto de 17,6 mil millones de euros. En un informe reciente, la Intervención del Estado se felicitaba por la entrega de los edificios en el tiempo establecido y con el presupuesto pactado. Las empresas constructoras también cumplen sus objetivos, al obtener una rentabilidad de sus inversiones del 15%. Entonces, ¿cómo se explica el cambio de postura del gobierno? El aumento del déficit de los trusts hospitalarios así como la subida del coste de la masa salarial, alcanzaron los 620 millones de libras durante el ejercicio 2004-2005. En vista de las crecientes dificultades para afrontar los plazos de devolución de la deuda, la ministra de Sanidad, Patricia Hewitt, ha tenido que bloquear una decena de proyectos. El modelo PFI está aparcado.

Fundamentalmente, las críticas se centran en las enormes dimensiones de algunos edificios que se oponen a la actual teoría de los cuidados de proximidad. Por otro lado, la relación calidad-precio es difícil de evaluar, dada la increíble complejidad jurídica de las ofertas y de los contratos. Los especialistas desaprueban los proyectos de arquitectura de los nuevos hospitales porque responden más a la preocupación del sector privado para proteger su margen de beneficios controlando los costes, que a las necesidades de los pacientes. El escándalo de las habitaciones minúsculas del nuevo pabellón del hospital Royal Brompton and Harfield es el ejemplo por antonomasia.

Por otro lado, se acusa al sector de la construcción de tener como único objetivo la consecución de enormes beneficios, para lo que han desarrollado un sistema de sub-contratación con fines puramente especulativos. Según la opinión general, las empresas privadas van a tener que adaptarse a proyectos más modestos y de menor duración.

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