
"Esto es un caos". Esa es la opinión generalizada de los trabajadores del hospital Puerta de Hierro. Faltan menos de 24 horas para que los últimos pacientes que permanecen en la antigua sede sean trasladados al nuevo emplazamiento, en la localidad madrileña de Majadahonda. Al dar un paseo por este nuevo centro, que fue inaugurado el pasado 11 de septiembre con pompa y boato por los Reyes y la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, este periódico ha podido observar laboratorios inacabados y cajas pendientes de ser desembaladas. Los trabajadores apuran las horas para dar los últimos remates y el personal sanitario aprovecha el fin de semana para terminar la mudanza.
La Consejería de Sanidad había previsto que el antiguo hospital quedase definitivamente vacío el lunes, tras el traslado el domingo de los 60 enfermos que permanecen ingresados, pero los trabajadores no lo tienen tan claro. El edificio donde se encuentran los laboratorios es una de las zonas más afectadas. Allí todavía siguen las obras. El laboratorio de Criopreservación, en el que se guardan las muestras de médula y los cordones umbilicales, permanecerá por el momento en Madrid. El que se construyó en Majadahonda no reunía los requisitos de asepsia para este tipo de laboratorio, tenía azulejos en las paredes que dificultan la limpieza, y los tanques para la criogenización no se podían introducir en la estancia. De momento los trabajadores de este departamento no saben cuándo podrán trasladarse. Y el de Inmunología está aún vacío. Sólo hay ordenadores suelo. No hay ni rastro de una mesa, ni una silla y tampoco las pipetas y los aparatos.
"¡Tenemos que dividirnos entre dos hospitales!". La plantilla de varios laboratorios se va a repartir entre las dos sedes. Entre ellos los que trabajan en Hematología y Bioquímica ya que sus responsables han decidido que permanezca un laboratorio de urgencia en el antiguo. En el Banco de Sangre también tendrán que dividirse. En otros departamentos han decidido trasladar las muestras que reciban a laboratorios externos hasta que puedan trabajar. Y aunque Aguirre aseguró que 3.500 personas trabajarán en el hospital, de ellas 714 médicos y 1.000 enfermeras, el personal sanitario asegura que el que hay de momento es insuficiente y "más si tienen que mantenerse dos hospitales abiertos con el mismo personal que había en uno".
Todavía de traslado
Este sábado la mudanza seguía. Algunos trabajadores se han acercado esta mañana hasta Majadahonda con cajas y papeles. Allí les esperaba una sorpresa. Los dos únicos ascensores que tiene el edificio de laboratorios estaban estropeados. En el hall no daban crédito. "¡Cómo puede haber sólo dos ascensores!", decía una mujer. Los frigoríficos y congeladores tenían que conectarse a los enchufes para evitar que se dañasen las muestras. "Van a llamar a mantenimiento a ver si se arregla", decía un miembro del equipo de Anatomía de Patología. Y en los pasillos del edificio central dos enfermeras de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) trasladaban cajas con una silla de ruedas. "¿Qué tal está la UCI?", les preguntaba una compañera. "Todavía queda", respondía una de ellas.
Los largos pasillos estaban salpicados de escaleras y cubos de agua. El personal de limpieza se afana por dejar impecables las habitaciones individuales. "Esto está muy bonito -refiriéndose a una habitación- pero lo importante es que se pueda trabajar y atender correctamente a los pacientes", señala una enfermera.
Los guardias de seguridad del centro sanitario tampoco se han librado de la precariedad. No pueden comunicarse entre ellos porque el edificio carece de una antena que permita el funcionamiento de los walkie-talkies. "Parece que haría interferencia con los aparatos", dice uno de ellos. "Tengo que hacerle una llamada perdida a mi jefe para que él me llame. La empresa nos tendrá que dar teléfonos móviles para que nos comuniquemos", añade.
Desde el pasado 16 de septiembre los primeros pacientes ya han acudido a las consultas externas del centro. El domingo 28 llegan los pacientes ingresados todavía en el antiguo Puerta de Hierro. Y a partir del lunes, los nuevos pacientes, también los niños que estrenarán el servicio de Pediatría y Obstetricia. Eso sí, para llegar tendrán que enfrentarse al que para algunos trabajadores es el primer obstáculo para acceder a este hospital, que se encuentra a 16 kilómetros del antiguo emplazamiento, la lejanía de los autobuses.